
Por la tarde, mientras paseaba por al avenida, comencé a recordar.
Miré hacia aquella parada de colectivo en el que te ví por última vez.
Ya pasó mucho tiempo desde aquella vez, pero me sigue doliendo como si te estuviera viendo partir una vez más.
Tu cabello, tu sonrisa triste, la mirada baja... Me siento un tercero viendonos de lejos, impotente, sin nada que pueda hacer.
Porque a pesar de que los años se me escapen, como el agua entre mis dedos, sigo viendote en cada esquina, en cada café. En cada parque, en cada cine. Sigo viendóte en mi cama, a mi lado. Sigo viendóte al otro lado de la mesa, comiendo alegre.
Sigo viendote a la salida del trabajo, esperando por mí.
Pero también veo tu espalda desaparecer para siempre detrás de toda esa gente.
Siento el frío y el vacío que dejaste a mi alrededor.
Y tal vez, consciente o inconscientemente te espero. Mirao hacia todos lados intentando volver cruzar esos ojos. Te busco sin quererlo, entre las miles y miles de personas vacías.
Pues mi cuerpo aún no acepta el adiós.
sábado 5 de junio de 2010
Seeing you.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentarios:
Hermoso texto. Me recuerda a algunas situaciones por las que he pasado...
Un abrazo
Publicar un comentario en la entrada