sábado 25 de julio de 2009

Enough.



















A la gente parece gustarle la vorágine de las corridas. Ir de un lado a otro, contra reloj, preocupandose por lo pasado, lo presente y lo futuro.
Envueltos en un remolino de sonidos, colores, formas y emociones que ensordece, aturde y ciega.
Tambaleando, intento encontrar el equilibrio entre todo ese cuadro de Dalí. Intento asirme a las paredes para encontrar algo de ayuda para ponerme de pie... Pero las paredes vibran y se sacuden y me arrojan al suelo una vez más.

No quiero moverme. No quiero correr más, ni aturdirme, ni llenar mi cabeza con cosas que aún ni sucedieron.

Quiero quietud, paz, silencio... Quiero que todo se dé un tiempo, tire la toalla y descanse. Quiero suavidad, de la más dulce y cariño del más sincero.
No quiero más mentiras, ni gritos, ni siquiera una tensión.

Quiero seguir inmersa en mi cabeza, como siempre en el único rincón en el que me siento a salvo.
Dentro de mí.


Suficiente para Fox.

miércoles 8 de julio de 2009

Caja boba
























No hay nada que me saque más de quicio que las personas cuyas vidas giran alrededor de la televisión.
Se devoran los programas de chimentos como pirañas hambrientas y cuentan las desgracias de "losfamosos" como si las vivieran en carne propia.
Ver una película me parece perfectamente normal. En mi caso solo prendo la tele cuando hay un documental que promete o para ver el cima. Nada más.
Pero lamentarse haber perdido 30 minutos de "Gran cuñado" es el colmo de los colmos.
¿Que podés esperar de una persona cuyo único tema de conversación es lo que vió, leyó, escuchó en la tele? Les puedo asegurar que la mayoría de estos monos se creen el 90% de las noticias que se anuncian encabezadas en rojo por el noticiero amarillista de turno.
¿Hay algo peor? Si. Siempre hay algo peor.
Como una subespecie destinada a molestarnos como cual vecino ruidoso están los que te quieren arrastrar con ellos hacia ese remolino de ignorancia y estupidez.
Los que te invitan a la casa a cenar a la noche y te torturan con sus realitys (obviamente a todo volumen), sus risas, chistes, imitaciones y comentarios sin sentido.
El otro día alguien me pregunto: ¿Mirás gran cuñado?. -No miro tele- contesté, seca.
- Pobre - me dijo él - Que amargada que sos. La tele es una compañía cuando no querés pensar - finalizó.

Perdón, pero yo si quiero pensar.