martes 26 de agosto de 2008

Arrows and Daggers
























Siempre idealicé a las palabras como filosas y cortantes, de un poder inmenso.
Nunca pude quitarme de la cabeza la imagen de dos personas lanzandose flechas mutuamente, sumergidos en una danza peligrosa.
A veces las flechas pueden clavarse muy profundo en nuestra piel, produciendo un dolor tan agonizante en el medio del pecho, que una flecha real hubiera sido preferible.
También me es recurrente la imagen de pelea con dagas.
Siempre asocié el dolor que se siente al ser herido sentimentalmente al filo de un objeto cortante o punzante, cortando y desgarrando el pecho (O en mi casi, muy frecuentemente se localiza en mi mano derecha, un dolor agudo)

Debo admitir que me da cierto agrado luchar verbalmente. No agresivamente, aunque a veces pueda exceder en mis palabras.
Me agrada rebuscar el vocabulario, amoldarlo, estirarlo y darle forma. ¡Es casi como forjar tu propia espada!

Y una buena espada puede hacer mucho daño.

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Imagen de James Jean
James Jean
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